El proyecto Sustainolive de la UJA demuestra cómo la aplicación de prácticas de manejo sostenible puede reducir hasta en un 80 por ciento la erosión del suelo del olivar

El proyecto, de carácter europeo, se ha llevado a cabo en seis países de la Cuenca del Mediterráneo: Portugal, España, Italia, Grecia, Túnez y Marruecos, y ha contado con la colaboración de ocho universidades
El catedrático de Ecología de la UJA, Roberto García.

El proyecto europeo Sustainolive de la Universidad de Jaén (UJA), cuyo objetivo principal es mejorar la sostenibilidad del olivar y la gestión de los subproductos de las almazaras, acumula ya una importante batería de resultados científicos, que demuestra cómo la aplicación de prácticas de manejo sostenible puede reducir hasta en un 80 por ciento la erosión del suelo del olivar.

El equipo de 22 socios del proyecto, coordinados por el catedrático de Ecología de la UJA, Roberto García Ruiz, se ha encargado de evaluar los efectos de implementar en olivares de la cuenca mediterránea un conjunto de prácticas agronómicas, a priori sostenibles basadas en conceptos agroecológicos. Para ello, se ha desarrollado un amplio paquete de experiencias de campo adaptadas a las condiciones pedo-climáticas, biológicas, paisajísticas y socio-económicas de cada uno de los países que forman parte de la investigación.

Para ejecutar el proyecto, el equipo de Sustainolive identificó previamente una red de olivares experimentales donde se realizarían las distintas experiencias, distinguiendo entre olivares que pueden catalogarse como sostenibles (donde se aplican diferentes combinaciones de prácticas agronómicas a priori sostenibles) y olivares convencionales (donde no aplican tales prácticas).

Todo este planteamiento no hubiera sido posible sin la colaboración de nueve asociaciones de oleicultores de los diferentes países integrantes del consorcio de Sustainolive, que han proporcionado la mencionada red de fincas no solo para los fines experimentales sino también para la celebración de actividades demostrativas de diferente índole. “Estas asociaciones -apunta Roberto García-, se han encargado de dar a conocer estos proyectos al resto de olivareros. Desde el principio entendimos que era esencial que hablasen entre ellos y conocieran de primera mano las ventajas de estas prácticas de manejo sostenible del cultivo del olivar”.

“Uno de los resultados más significativos de Sustainolive ha sido la comprobación de cómo la aplicación de combinaciones de prácticas de manejo sostenible en los olivares implica la reducción de la pérdida de suelo por erosión en aproximadamente un 80 por ciento”, señala.

El equipo de Sustainolive ha analizado las prácticas de manejo sostenible más destacables que pasan por: permitir el desarrollo de la cubierta vegetal, bien de forma espontánea o sembrando leguminosas, una familia de plantas que conducen el nitrógeno molecular desde la atmósfera hacia el olivo; aplicar sobre el suelo enmiendas orgánicas de nutrientes en forma de estiércol, restos triturados de poda o alperujo compostado; utilizar técnicas racionales de riego, y, por último, reducir el laboreo todo lo que sea posible.

“A menudo -indica -, la incorporación de una sola práctica de manejo sostenible activa una cadena de interacciones ecológicas que se retroalimentan positivamente y que potencian uno o varios de los servicios ecosistémicos que puede proveer el olivar”. Por ejemplo, “la integración de ovejas o gallinas en el olivar genera un extra de fertilizante, favorece el control de la cubierta vegetal sin ningún coste (evitando el uso de herbicidas y los riesgos que ello conlleva), evita la pérdida de biodiversidad y diversifica las fuentes de ingresos del agricultor”.

En cuanto a la vertiente del proyecto que atañe a las almazaras, el catedrático de la UJA asegura que es clave para el sector del olivar valorizar los distintos subproductos que se generan durante el proceso de producción del aceite de oliva y que van desde la extracción de polifenoles del alperujo hasta la extracción de estrubita (mineral rico en fósforo) de las aguas de lavado de la aceituna.

Además de estas estrategias y métodos de manejo del cultivo del olivar, Roberto García afirma que el proyecto contempla la realización de un balance económico y social a nivel de campo de las fincas identificadas como modelo de sostenibilidad frente a las fincas que aplican un modelo convencional.

Otro de los asuntos en los que se está trabajando activamente en Sustainolive es el desarrollo de una metodología simple y precisa para estimar la huella de CO2 del olivar puesto que todos esperamos que, más pronto que tarde, de forma voluntaria o por imperativo legal, las etiquetas del aceite de oliva virgen extra exhiban una cifra de huella de carbono que determine el compromiso socio-ambiental de los productores y sea un criterio clave en la decisión de compra por parte del creciente colectivo de consumidores responsables.

Por último, Roberto García valora el esfuerzo que desde la UJA se está realizando por llevar los resultados del proyecto a la sociedad en general y a los agricultores del olivar en particular, siempre de una forma amable y comprensible. “Para ello, añade, hemos diseñado un ambicioso programa divulgativo que cuenta con talleres en cooperativas, webinars y la producción de materiales didácticos (disponibles en la sección de recursos de la web de Sustainolive”.

La Universidad de Jaén, a través del Centro de Estudios Avanzados en Olivar y Aceites de Oliva y del Centro de Estudios en Ciencias de la Tierra, lidera este proyecto financiado por el Programa Marco de Investigación e Innovación de la Unión Europea Horizonte 2020 (2,1 millones de euros), con un plazo de ejecución de cuatro años.

 

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Gabinete de Comunicación y Proyección Institucional de la UJA