Raquel Jiménez Melero es profesora del Departamento de Biología Animal, Biología Vegetal y Ecología de la Universidad de Jaén. Pertenece al grupo de investigación 'Ecología y Biodiversidad de Ecosistemas Acuáticos', que se dedica al estudio de la diversidad y la ecología de los organismos que habitan los humedales jiennenses.
Pregunta: ¿En qué consiste vuestro trabajo? Respuesta: Pues como bien describe el nombre de nuestro grupo, nos dedicamos fundamentalmente al estudio de la diversidad y la ecología de los organismos que habitan los humedales jiennenses. Aunque el mayor grueso de nuestro trabajo se centra en las especies del fitoplancton (algas microscópicas) y del zooplancton, también hemos trabajado con anfibios, plantas acuáticas y avifauna acuática. A través de trabajos de campo, estudios de ecotoxicología en el laboratorio y en mesocosmos (sistemas experimentales que permiten reproducir fielmente, bajo condiciones controladas, la complejidad de un ecosistema acuático) y modelización, nuestro objetivo último es contribuir a la conservación de estos ecosistemas únicos cada vez más escasos y amenazados. Aunque nuestra área geográfica de estudio se constriñe fundamentalmente a la provincia de Jaén y otros lugares de Andalucía, algunos miembros del grupo se han ido un poquito más lejos y han tenido la oportunidad de participar en varias campañas científicas en el Ártico y la Antártida.
Pregunta: ¿Qué investigaciones tenéis en activo?
Respuesta: Actualmente tenemos 3 proyectos en marcha: uno financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad, en el que también participan las universidades de Sevilla y Cádiz, que tiene como objetivo estudiar los posibles efectos adversos que pueda tener sobre la biota acuática una nueva tecnología dirigida a reducir los niveles de dióxido de carbono en la atmósfera. Dicha tecnología implica el almacenamiento geológico de CO2 mediante su inyección en una formación geológica profunda, ya sea terrestre o marina. La cuestión es, ¿qué le pasará a los organismos acuáticos que habitan esas zonas si tiene lugar una fuga accidental de ese CO2 durante el proceso de inyección o durante el almacenamiento? Esa pregunta es la que intentamos resolver. Otro de los proyectos, financiado por el Plan Propio de la UJA, pretende conocer la criptodiversidad, es decir, la biodiversidad oculta, de la Reserva Natural de Laguna Honda, un bello paraje ubicado en Alcaudete. La mayoría de nuestras lagunas no son permanentes, sino que se secan todos los años o aquellos en los que las lluvias son menos abundantes. Los organismos que viven en ellas han evolucionado y se han adaptado a vivir en ese ambiente tan impredecible y fluctuante. Poco antes de que una laguna se seque, muchos de los animales microscópicos que viven en ella fabrican huevos de resistencia capaces de sobrevivir en el lodo seco durante décadas e incluso cientos de años. Cuando las condiciones ambientales vuelven a ser favorables dichos huevos eclosionan y recolonizan la laguna. Nosotros pretendemos no sólo averiguar que especies están latentes en el sedimento de Laguna Honda, sino también qué señales ambientales son las que inducen su eclosión. Por último, junto con el Departamento de Geología, estamos trabajando en un proyecto financiado por el Centro de Estudios Avanzados en Ciencias de la Tierra, también en Laguna Honda. A través del estudio de su sedimento pretendemos reconstruir la historia de esta laguna y de su entorno remontándonos miles de años atrás, como si de un pequeño viaje en el tiempo se tratara.
Pregunta: ¿Qué importancia tienen para el entorno los ecosistemas acuáticos, su conservación y su conocimiento?
Respuesta: Sobre esto podríamos estar hablando horas. Para empezar me gustaría enfatizar que los ecosistemas acuáticos albergan mucha más biodiversidad que sus ecosistemas terrestres aledaños. Los ecosistemas acuáticos no marinos no cubren ni tan siquiera el 1 % de nuestro planeta y sin embargo albergan el 25% de todos los vertebrados descritos, más de 126.000 especies conocidas de animales, y aproximadamente 2.600 plantas macrófitas. A todas estas especies habría que sumarles las que aún están sin descubrir, que son muchas (por cada especie que conocemos se estima que hay entre 30 o 40 por descubrir). Nuestro planeta también es conocido como Planeta Azul porque desde el espacio la gran cantidad de océanos que le cubren le dan ese color. Resulta curioso pues que se llame Tierra y no Agua, ¿verdad? Y todo ese maravilloso líquido no sólo da color a nuestro planeta sino que es responsable de que exista vida en él y también de mantener dicha vida tal y como hasta ahora la hemos conocido. Los océanos son los que regulan el clima, los que nos permiten disfrutar de la actual era interglaciar. Los mares, ríos y lagos nos dan alimento, los ríos nos quitan la sed a nosotros y a nuestras tierras de cultivo, nos regalan maravillosos domingos de esparcimiento con la familia... La vegetación de ribera que tanto nos molesta a la hora de levantar un chalet regula las avenidas, nos protege de las crecidas, nos alegra con el canto de sus pájaros, nos da frescor, depura nuestras aguas residuales… Como decía, podemos hablar horas y horas del valor de estos ecosistemas. Y claro está, cuanto más y mejor los conozcamos, más eficientes seremos a la hora de detectar con antelación sus posibles amenazas y por lo tanto mejor los conservaremos.
Pregunta: Hace unas semanas impartisteis talleres dirigidos a alumnado de 2º y 3º de Infantil. ¿Cómo valoras estos talleres?
Respuesta: Muy positivamente. Trabajar con niños y niñas siempre es muy gratificante. Para ellos todo es nuevo y lo que a ti te resulta tan familiar para ellos es un mundo totalmente nuevo y desconocido. Me sorprendió mucho que muchos de ellos no supieran lo que era un renacuajo. Era la primera vez que oían hablar de ello y por supuesto la primera vez que veían uno. Incluso mi hijo, que con dos padres ecólogos está muy acostumbrado a la naturaleza, me insistía en si estaba segura de que eso era un cangrejo de río y no una langosta. Estaban excitados, emocionados, nerviosos… Se acercaban a los microscopios con sumo cuidado y cuando por fin eran capaces de ver las pulgas de agua bajo el binocular la cara se les iluminaba y decían que estaban viendo peces. Fue fantástico.
Pregunta: ¿Qué opinas sobre la divulgación científica?
Respuesta: La divulgación científica es fundamental. Y más en ciencia como la que hacemos en mi grupo de investigación, donde divulgación científica y educación ambiental son caras de la misma moneda. Si los niños de ahora conocen el valor de la ciencia y de la naturaleza, quizás los políticos del futuro no recorten en I+D+i y en políticas medioambientales a la primera de cambio, al menor atisbo de crisis económica. Sin ciencia, sin educación y sin medio ambiente no hay futuro. Es así de simple. Recortar en esos pilares fundamentales de nuestra sociedad es pan para hoy y hambre para mañana.
Autor: Gabinete de Comunicación UJA (F.R.R.).



