Profesora mozambiqueña visita la provincia de Jaén para trasladar el movimiento cooperativo agrario, de la mano de la UJA

Profesora de la Universidad de Mozambique (segunda por la derecha), con profesoras de la UJA
Profesora de la Universidad de Mozambique (segunda por la derecha), con profesoras de la UJA
Profesora de la Universidad de Mozambique (segunda por la derecha), con profesoras de la UJA

La profesora y decana de Investigación y Extensión de la Universidad Eduardo Mondlane de Mozambique, María Antonia R. Fonseca Lopes, visitó recientemente la provincia de Jaén, con el fin de trasladar el movimiento cooperativo agrario a su país, de la mano de la Universidad de Jaén (UJA).

La visita la realizó en correspondencia a la que ya hicieron profesores del Área de Organización de Empresas de la Universidad de Jaén a Mozambique en julio, dentro de un proyecto que están desarrollando para fomentar las sociedades cooperativas en Mozambique y que fue aprobado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID).

En este proyecto, liderado por la profesora de Organización de Empresas de la UJA Carmen Ruiz Jiménez, se pretende intercambiar información con la sociedad mozambiqueña, acerca de la gestión y el gobierno de las sociedades cooperativas implantadas en el sector agrícola. Estos profesores están especializados en gestión de cooperativas agrarias.

El proyecto consiste en estudiar cómo está el sector cooperativo en España y compararlo con el sector en Mozambique. La profesora de Organización de Empresas de la UJA María Jesús Hernández explicó que este proyecto es preparatorio para una acción posterior, “que aporte nuestro proyecto cooperativo agrario”.

La profesora de la Universidad Eduardo Mondlane de Mozambique subrayó que el sector cooperativo en su país “está en estado embrionario”. Explicó que predominan las grandes plantaciones de multinacionales dedicadas al cultivo de algodón, soja y cereales, frente a los pequeños campesinos, “que no tienen oportunidades, porque no es el mismo rendimiento de sus producciones”. Pese a ello, María Antonia R. Fonseca ve “ciertos avances”, ya que los campesinos se están asociados en torno a la Unión Nacional de Campesinos, “que les apoya con técnicos agrarios, en el tratamiento de plagas, de epidemias”, y que encuentran un leve apoyo institucional del Ministerio de Agricultura.

Sin embargo, se necesita un "mayor apoyo del Gobierno”, dijo. En este sentido, la profesora mozambiqueña explicó que el Gobierno destina solo el 5 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) a la agricultura, “aunque el 75 por ciento de la población se dedica a ella”. “En este momento, el Gobierno está más preocupado en entregar el país al sector minero, a las energías como el gas o el petróleo”, subrayó. La población se dedica a la agricultura como sistema de subsistencia, aunque la propiedad de las tierras es del Estado. Por ello, consideró necesario que el Gobierno mozambiqueño les ofrezca “mejores tierras, que no sólo les permita una agricultura de subsistencia, sino que sean competitivas”. A su juicio, hace falta más infraestructura asociativa, “para ligar producción, simientes, insumos, técnicos agrarios… Si hubiera un apoyo, una estructura en cada región del país, todo iría mejor, incluida la distribución de los productos, que es el problema número uno. No basta con la Unión Nacional de Campesinos; hace falta una infraestructura que se extienda en el centro y el norte el país”.

Durante su estancia en la provincia de Jaén, María Antonia R. Fonseca realizó visitas a organizaciones cooperativas, asociaciones agrarias y sociedades cooperativas, de aceite y de queso; también se presentó el proyecto en la Universidad de Granada.

La contribución de las cooperativas en los procesos de desarrollo ha sido puesta de manifiesto entre otros organismos por la Unión Europea, reconociendo un papel de primer orden, no sólo por la faceta empresarial de estas organizaciones, sino por su contribución a una mejor integración y cohesión social. Las cooperativas son un agente de desarrollo sostenible, al contribuir a la consecución de la cohesión social, regional; al reforzar el interés por la colectividad, y al fomentar pautas de comportamiento democráticos, permitiéndoles a los propietarios-cooperativistas ser participes de su propio crecimiento.

Carmen Ruiz señaló que “la cultura de estas empresas está basada en los principios cooperativos que las hace interiorizar valores como la cooperación, la solidaridad y la formación entre otros”.

 

Autor: Gabinete de Comunicación de la UJA. C.Q.R.