Patio del antiguo hospital San Juan de Dios de Jaén, sede del IEG.

El Instituto de Estudios Giennenses (IEG) de la Diputación Provincial de Jaén ha hecho pública la concesión de subvenciones en la convocatoria 2026 de proyectos de investigación, de los que ha concedido a la Universidad de Jaén un total de 8 por un montante total de 22.453,6 euros. Los proyectos de investigación corresponden al área de conocimiento de Ciencias Humanas y Expresión Artística.

En concreto, los 8 proyectos concedidos por el IEG a la UJA y sus investigadores responsables son: ‘Los tejidos valencianos de la Catedral de Jaén: identificación y estudio histórico’, de Isamel Amaro Martos; ‘Maternidades en red: historia oral, experiencias de crianza/posparto y redes de apoyo comunitario en la provincia de Jaén (siglos XX-XXI), de José Luis Anta Félez; ‘Mujer, olivar y arte: hibridación sonora y memoria textil en Sierra Mágina’, de María Paz López Peláez; ‘Tierra de olivos y fogones: vocabulario de la cocina tradicional de la provincia de Jaén’, de Marta Torres Martínez; ‘Santisteban del Puerto, tierra con pan: estrategias audiovisuales, de género y de adaptación contemporánea del patrimonio vivo en el Condado de Jaén’, de María Isabel Moreno Montoro; ‘Estudio diacrónico del Parque Natural de Despeñaperros desde el mundo clásico hasta la Edad Moderna. El caso de ‘El Empedraíllo’, de Antonio Jesús Ortíz Villarejo; ‘La piedra seca en el olivar vulnerable de la provincia de Jaén: la crisis de una infraestructura verde y su encaje en la PAC’, de Egidio Moya García; ‘Felipe de Neve (1727-1784): de Bailén a las fronteras de la Monarquía Hispánica’, de José Miguel Delgado Barrado.

Títulos de los proyectos, investigador principal y cuantía concedida:

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Gabinete de Comunicación y Proyección Institucional
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El Rector Nicolás Ruiz y el teniente coronel Francisco José Lozano.

La Universidad de Jaén (UJA) y la Comandancia de la Guardia Civil de Jaén han rubricado hoy la ampliación de su marco de colaboración estratégica para impulsar la innovación tecnológica aplicada, la formación práctica del alumnado y la investigación científica en materia de seguridad pública.

El acuerdo ha sido formalizado en la sede universitaria con la firma del Rector de la Universidad de Jaén, Nicolás Ruiz Reyes, y del teniente coronel jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de Jaén, Francisco José Lozano Cerdán. Con esta firma, ambas instituciones consolidan una alianza que une el rigor científico de la academia con la experiencia operativa del instituto armado para servir a la ciudadanía.

El Rector de la UJA ha destacado dos elementos fuerza del mismo: “Esta firma refuerza la colaboración entre la Universidad de Jaén y la Comandancia de la Guardia Civil de Jaén, dos instituciones insustituibles y fundamentales en nuestra tierra, en la provincia de Jaén. La segunda cuestión es que vamos a avanzar en algo muy importante, como la formación e innovación en el ámbito de lo que es la seguridad pública, la seguridad ciudadana. Para mí como Rector representa un orgullo y una satisfacción el que seamos unos socios preferentes, unos socios de referencia en materia académica, en materia de investigación y en materia de innovación para la Comandancia de la Guardia Civil de Jaén”.

Por su parte, el coronel jefe de la Comandancia de Jaén ha declarado que: “Con este convenio ampliamos este marco que existía a ámbitos muy importantes, como son el tema de los conocimientos teóricos y prácticos que se van adquiriendo en la Universidad; darles un formato de trabajo real de buscar soluciones a los problemas que se nos pueden presentar a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. Ese binomio, esa sinergia que se va a generar, va a ser muy positiva, sobre todo por el retorno en el sentido de que se pueden utilizar herramientas que sean prácticas para el día a día de la institución y el trabajo de investigación o determinadas materias que se pueden desarrollar en la Guardia Civil. También seguiremos con esta colaboración en cuanto a las prácticas extracurriculares. Para nosotros es importante darnos a conocer y que la sociedad vea lo que aportamos y lo que hacemos”.

Tres grandes ejes de actuación

La colaboración se articula en tres grandes ejes de actuación: la consolidación del Proyecto SILEX, la incorporación de estudiantes en prácticas curriculares dentro de la Comandancia jiennense y la definición de líneas de investigación prioritarias para Trabajos de Fin de Grado (TFG) y Trabajos de Fin de Máster (TFM) centradas en retos reales de la seguridad pública.

El Proyecto SILEX, concebido en la incubadora de innovación del Centro de Formación y Desarrollo de la Innovación (CFID) de la UJA bajo el impulso del Vicerrectorado de Desarrollo Territorial y Formación Permanente, representa el pilar innovador de esta unión.

Se trata de una plataforma colaborativa donde interactúan el talento del alumnado universitario, los especialistas en investigación criminal y tecnológica de la Comandancia de la Guardia Civil y el tejido empresarial. Organizados en equipos de trabajo multidisciplinares y bajo la tutela conjunta de profesorado de la UJA y mandos de la Guardia Civil, los estudiantes desarrollan soluciones tecnológicas aplicables de forma directa a la seguridad. Esta labor, además de generar resultados tangibles, otorga créditos ECTS y refuerza la empleabilidad de los jóvenes.

Por otro lado, a través de esta alianza, la Guardia Civil de Jaén abre sus puertas para que el alumnado universitario realice prácticas curriculares directas en sus distintas áreas operativas y de gestión. Paralelamente, la Comandancia propondrá a la comunidad académica líneas de investigación sobre problemáticas de interés público en materia de seguridad.

Esta sinergia busca fomentar la vocación por la innovación aplicada y consolidar una sólida cultura de colaboración público-privada entre las futuras promociones de profesionales y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

Un modelo de éxito proyectado desde Jaén hacia España

Asimismo, el Rector Nicolás Ruiz y el teniente coronel Francisco José Lozano han remarcado la dimensión transformadora de este acuerdo. Diseñado para dar respuesta a las necesidades específicas del territorio jiennense, el modelo cuenta con la solvencia y la proyección necesarias para ser exportado y replicado en otras provincias de España.

Con este paso, la Universidad de Jaén y la Comandancia de la Guardia Civil reafirman su compromiso compartido de situar al conocimiento y a la colaboración institucional como motores de desarrollo, vanguardia y protección social.

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Rectorado

Técnico en laboratorio (The Conversation: ultramansk/Shutterstock).

Una trabajadora de 28 años del Instituto de Investigación Antiplagas de Irkutsk, en Siberia (Rusia), murió hace unos días tras desarrollar una neumonía fulminante. El centro en el que trabajaba investiga algunos de los microorganismos más peligrosos que todavía circulan en la naturaleza, entre ellos Yersinia pestis, la bacteria causante de la peste. La enfermedad neumónica por peste, sin tratamiento, tiene una mortalidad prácticamente del 100 %.

Las primeras informaciones apuntaban a una posible infección por peste neumónica tras un accidente de laboratorio. Sin embargo, las autoridades aún no han confirmado exactamente el patógeno responsable de la muerte. A pesar de ello, los trabajadores del centro han sido aislados y los contactos están sometidos a vigilancia.

El caso plantea una pregunta interesante: ¿cómo se protege a quienes trabajan diariamente con microorganismos capaces de causar enfermedades graves o incluso mortales? La respuesta empieza por los llamados niveles de bioseguridad, más conocidos por sus siglas inglesas BSL (Biosafety Level).

Los laboratorios de investigación biológica se clasifican en cuatro niveles de bioseguridad según el riesgo que suponen los patógenos para el trabajador, el entorno y el fin de la investigación. El BSL-1 corresponde al riesgo más bajo; por ejemplo, trabajar con levadura de cerveza. El BSL-2 añade medidas de contención para quienes manipulan microorganismos capaces de causar enfermedad pero para los que existe tratamiento, ya que no se transmiten fácilmente a la comunidad.

El BSL-3 –el aplicado cuando se manipula Yersinia pestis– rige para agentes de alto riesgo para el trabajador, pero de baja transmisión a la comunidad, como virus transmitidos por contacto con sangre. Este nivel incorpora estrictos controles de esterilización, acceso y contención. El BSL-4 está reservado para algunos de los microorganismos más peligrosos y exige las máximas barreras de aislamiento respiratorio y protección hacia el exterior, ya que pueden transmitirse por el aire.

Pero por más precauciones que se apliquen, conviene recordar que, para muchos patógenos, no existen barreras infranqueables. Tampoco existe tecnología capaz de convertir un laboratorio en una cámara acorazada.

Encontramos un buen ejemplo en la propia Yersinia pestis. En 2009, el biólogo Malcolm Casadaban, científico de la Universidad de Chicago, murió tras infectarse con una cepa de laboratorio de esta bacteria. Lo sorprendente era que trabajaba con una cepa atenuada que no se consideraba peligrosa porque necesitaba un medio especial muy rico en hierro. Desafortunadamente, Casadaban padecía una enfermedad genética en la que el organismo acumulaba cantidades altísimas de hierro (hemocromatosis) y fue, probablemente, esa abundancia de hierro en su organismo lo que compensó la debilidad que hacía a la bacteria de la peste menos virulenta. La vía exacta por la que se infectó nunca pudo determinarse .

El caso demuestra una característica fundamental de la bioseguridad: el riesgo no reside únicamente en el microorganismo. Surge de la interacción entre el microorganismo, el tipo de experimento, las instalaciones y la persona que lo manipula.

Accidente con meningitis

Tampoco es necesario trabajar con peste, ébola o algún otro microorganismo apocalíptico para estar en riesgo. En 2012, un joven científico de 25 años que trabajaba en California con la bacteria causante de la meningitis, comenzó a encontrarse mal al salir del laboratorio. Falleció al día siguiente. Las pesquisas posteriores encontraron varias deficiencias en las prácticas de seguridad, entre ellas la manipulación de cultivos sobre una mesa abierta en lugar de hacerlo dentro de una cabina de seguridad biológica .

Incluso las barreras físicas pueden fallar. En 1978, Janet Parker, fotógrafa médica de la Universidad de Birmingham (Reino Unido), contrajo viruela trabajando en un piso situado sobre un laboratorio que cultivaba el virus. Parker nunca trabajó en aquel laboratorio. La investigación oficial consideró distintas posibles vías por las que pudo producirse la infección, incluida la dispersión del virus por hormigas a través de la conducción eléctrica. La fotógrafa murió semanas después y pasó a la historia como la última persona fallecida por viruela antes de que la enfermedad fuese declarada erradicada.

Henry Bedson, director del laboratorio de la viruela, se suicidó. La investigación posterior examinó no solo las actuaciones del laboratorio, sino también un sistema de supervisión que había permitido continuar trabajando pese a que meses antes se habían señalado algunas deficiencias en las instalaciones y medidas de seguridad.

La muerte de un puma en el Gran Cañón

Pero la bioseguridad no termina en las paredes de un laboratorio. En 2007, Eric York, un zoólogo de fauna silvestre del Parque Nacional del Gran Cañón, encontró muerto a uno de los pumas que seguía mediante radiocollar. Convencido de que el animal había muerto durante una pelea con otro puma, trasladó el cadáver y realizó una necropsia sin protección respiratoria ni guantes. Tres días después comenzó a sufrir fiebre y tos con expectoración sanguinolenta.

Inicialmente se sospechó que había contraído la gripe. Murió pocos días más tarde. La autopsia reveló que padecía peste neumónica y los análisis demostraron que la cepa de Yersinia pestis que lo había infectado coincidía con la hallada en el puma. Probablemente, el zoólogo se contagió a partir de pequeñas gotas o aerosoles contaminados generados mientras manipulaba al animal .

El caso ilustra otra cara de la bioseguridad: el riesgo biológico no siempre viene marcado con letrero. Un animal encontrado muerto en el campo puede requerir precauciones comparables a las utilizadas para manipular un patógeno peligroso en un laboratorio. La primera barrera de contención es reconocer el riesgo potencial.

Barreras sucesivas para minimizar el riesgo

La investigación con microorganismos peligrosos es imprescindible. Gracias a ella podemos diagnosticarlos, vigilarlos, desarrollar vacunas y tratamientos. El objetivo razonable no puede ser eliminar completamente el riesgo —algo imposible en cualquier actividad humana—, sino reducirlo mediante barreras sucesivas y conseguir que, cuando una falle, las demás impidan que el accidente se convierta en una tragedia.

Por eso la bioseguridad moderna se basa en capas. Una cabina puede fallar, el guante se puede rasgar, muchas veces vamos con prisas y se pasan por alto normas mínimas de seguridad. Además, una cepa atenuada puede comportarse de manera inesperada. Sin olvidar que un trabajador enfermo puede interpretar sus primeros síntomas como una gripe y, pasados los días, acudir a un médico que desconoce que su paciente manipula diariamente un determinado patógeno.

Todavía no sabemos qué ocurrió realmente en Irkutsk, ni si la muerte de la joven científica estuvo relacionada con su trabajo. Precisamente por eso, será importante conocer qué revela la investigación. La historia de la bioseguridad demuestra que los accidentes rara vez dependen de una única barrera que falla: suelen aparecer cuando coinciden pequeños errores, riesgos que no se reconocen y peligros que se subestiman.

 

Artículo publicado por The Conversation el 6 de octubre de 2026

Autor
Antonio J. Caruz Arcos, catedrático de Genética de la UJA

Javier Ocaña, presentado por Isabel Abad, directora de Secretariado de Actividades Culturales y Aula Abierta.

El crítico de cine Javier Ocaña ha impartido durante los días 2, 3 y 4 de octubre una nueva edición del taller ‘Aprender a ver cine”, en esta ocasión dedicado a algunos de los movimientos y estilos de vanguardia más relevantes de la historia del cine. Este taller FoCo, de 1 crédito, es una propuesta del Aula de Artes Audiovisuales del Vicerrectorado de Cultura y forma parte del Diploma de Extensión Universitaria en Cultura. Con esta actividad formativa se pretende proporcionar herramientas que permitan a los participantes aproximarse al séptimo arte con un mayor conocimiento de causa y a disfrutarlo más y mejor.

El crítico de cine se centró en el neorrealismo italiano, la ‘nouvelle vage’, el ‘free cinema’ británico y la generación de la televisión americana. Javier Ocaña basa su método docente en una intercalación entre el diálogo y la exposición, en la que aporta al alumnado claves y pistas, con el visionado de secuencias concretas de películas más o menos conocidas. Esto permitió al público asistente apreciar aspectos particulares de cada uno de las corrientes y ampliar su conocimiento por el séptimo arte, que es, a la par, un compendio de todas las artes y el reflejo de la vida y de la sociedad. 

Javier Ocaña (Martos, 1971) es crítico de cine en El País desde el año 2003, colaborador de revistas especializadas (‘Cinemanía’, ‘Actúa’, ‘Gentleman’) y profesor de cine para la Junta de Colegios Mayores Universitarios de Madrid y en la Cátedra de Cine de Valladolid. Ocaña, además, tiene una larga experiencia en espacios radiofónicos y televisivos; es colaborador habitual del programa de La 2 de RTVE ‘Historia de nuestro cine’. Además, tiene en su haber dos libros, ‘La vida a través del cine’, prologado por Alejandro Amenábar, de 2003 y ‘De Blancanieves a Kurosawa: La aventura de ver cine con los hijos’, un ensayo en el que da claves para transmitir la pasión por el cine, publicado por la editorial Península en 2021.

Autor
Vicerrectorado de Cultura
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Representantes institucionales de la UJA y otras administraciones, en la inauguración de la Feria del Empleo 2026.

Acceder a un buen puesto de trabajo, que permita al alumnado universitario desarrollar su proyecto profesional y personal, es el objetivo de la Feria del Empleo de la Universidad de Jaén 2026, como así lo ha indicado en su inauguración el Rector Nicolás Ruiz. Organizada por el Vicerrectorado de Estudiantes y Empleabilidad de la UJA, este vento apuesta por un formato abierto y participativo con la presencia de las principales empresas e instituciones de Jaén a través de un total de 60 stands.

En declaraciones realizadas por el Rector, ha asegurado que: “queremos ser una universidad diferente y diferencial, volcada con la empleabilidad y el empleo de nuestros estudiantes; a su vez, queremos poner a disposición del tejido productivo de Jaén el talento que tenemos en las aulas, para retener ese talento. Tenemos la plena convicción de que esta Feria de Empleo UJA es un instrumento muy importante para la fijación del talento universitario en nuestro territorio”.

Asimismo, Nicolás Ruiz ha destacado las cifras de empleabilidad sobre las que se sustenta esta feria, según las cuales la tasa de inserción laboral del estudiantado al año de finalizar sus estudios es del 63%, superando la media del sistema universitario púbico andaluz, mientras que el desempleo entre los egresados baja hasta el 8%. En este sentido, el Rector ha recordado que la Universidad de Jaén está implantado nuevos títulos con una fuerte demanda social y una elevada inserción laboral, como los Grados en Ingeniería de la Energía, IA y Ciberseguridad, Ingeniería Biomédica, Industria Digital e Ingeniería y Sistemas de Datos y Matemáticas, entre otros.

Junto al Rector, han asistido a la inauguración de este evento la vicerrectora de Estudiantes e Inserción Laboral de la UJA, Mª Teresa Pérez Giménez, la directora de Secretariado de Empleabilidad, Emprendimiento Estudiantil y Programa Alumni de la UJA, Mª Rosa Vallecillo Gámez, el diputado provincial de Empleo y Empresa de la Diputación de Jaén Luis Miguel Carmona, el concejal de Empleo, Juventud y Smart City del Ayuntamiento de Jaén, Luis García Millán, el delegado territorial de Empleo, Empresa y Trabajo Autónomo de la Junta de Andalucía, Francisco Javier Carazo, y el delegado territorial de Economía, Hacienda y Fondos Europeos y de Universidad, Industria, Energía e Innovación, Javier Calvente.

Sobre la Feria de Empleo de la UJA 2026

La Feria del Empleo 2026 de la UJA, organizada por el Vicerrectorado de Estudiantes y Empleabilidad, un espacio ya consolidado como punto de encuentro entre el estudiantado, las personas egresadas y las organizaciones que buscan incorporar talento a sus equipos. 

En este sentido, esta cita, que cuenta con la colaboración de la Diputación de Jaén, el Ayuntamiento de Jaén a través del IMEFE y la Junta de Andalucía, representa una excelente oportunidad para que estudiantes y personas egresadas se acerquen de forma directa al tejido empresarial, participando tanto en procesos de selección activos como estableciendo contacto con profesionales de recursos humanos, para conocer de primera mano los perfiles profesionales y las competencias más demandadas actualmente. De esta manera, el programa comprende la celebración de diversas actividades, como una gymkana de las competencias y un scape-room.

Además, durante la jornada pueden visitarse los espacios expositivos de las empresas e instituciones participantes, generando un entorno propicio para el intercambio de información, el establecimiento de contactos profesionales y el impulso de la empleabilidad de la comunidad universitaria. 

Toda la información relativa a la feria, actividades organizadas, horarios y accesos pueden consultarse en la página web de la Universidad de Jaén: 

https://feriaempleo.ujaen.es/155021/section/67328/feria-de-empleo-de-la-universidad-de-jaen-2026.html

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Gabinete de Comunicación y Proyección Institucional

Concierto ofrecido por la Orquesta de la UJA en el Aula Magna del Campus Las Lagunillas.

La Orquesta de la Universidad de Jaén inauguró este pasado 3 de octubre el curso académico 2026/2027 con el concierto Falla en su contexto: tradición, evocación y modernidad, celebrado en el Aula Magna del Campus Las Lagunillas, bajo la dirección de Daniel García Caro y con la participación de la cantaora Lucía Leiva. 

El programa situó la figura de Manuel de Falla, del que se conmemora el 150 aniversario de su nacimiento, en diálogo con tres compositores estrechamente relacionados con su trayectoria artística y con distintas formas de entender la música española. La primera parte reunió La oración del torero, de Joaquín Turina; el Preludio y la Zambra de El último Abencerraje, de Felipe Pedrell, maestro de Falla; y la Pavane pour une infante défunte, de Maurice Ravel, representante del ambiente musical parisino que resultó decisivo en la formación estética del compositor gaditano. 

La segunda parte estuvo dedicada íntegramente a El amor brujo, una de las obras más emblemáticas de Falla, concebida originalmente en 1915 para Pastora Imperio. Con la soprano Lucía Leiva como solista, la interpretación puso de relieve la particular síntesis ‘falliana’ entre tradición popular andaluza, elementos vinculados al flamenco y un lenguaje compositivo plenamente moderno. 

El concierto sirvió además para abrir la programación musical de la Universidad de Jaén para el nuevo curso, en la que la Orquesta y el Coro UJA continuarán participando en distintos proyectos a lo largo del trimestre. Permanece además abierto el plazo de inscripción en los talleres FOCO de Orquesta y Coro de la Universidad de Jaén, dirigidos a quienes deseen incorporarse a estas formaciones y participar en su programación anual.

Taller FOCO Orquesta UJA: https://giepropias.ujaen.es/index.php?id_estudio=2228&r=site%2Fficha-curso 

Taller FOCO Coro UJA: https://giepropias.ujaen.es/index.php?id_estudio=2229&r=site%2Fficha-curso 

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Gabinete de Comunicación y Proyección Institucional
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El Rector Nicolás Ruiz y el director general de Caja Rural de Jaén, Fernando Planelles, tras la firma del convenio.

El Rector de la Universidad de Jaén, Nicolás Ruiz Reyes, y el director general de Caja Rural de Jaén, Fernando Planelles, han firmado este lunes un convenio de colaboración empresarial entre ambas partes que tiene como objetivo el apoyo de la entidad bancaria a actividades de interés general en materia científica, de talento joven, divulgación, empleabilidad o responsabilidad social del alumnado organizadas por la Universidad de Jaén.

Nicolas Ruiz ha explicado que con la firma de este convenio de colaboración, bajo la figura de mecenazgo, se refuerza una “alianza estratégica entre dos instituciones que son imprescindibles para el desarrollo y transformación de Jaén”, que se vertebra sobre cuatro pilares: el fomento de la ciencia y del talento joven, impulsando la carrera de los jóvenes investigadores para que el conocimiento florezca y se quede; la divulgación científica, llevando la ciencia fuera de los laboratorios y acercándola a la ciudadanía de forma sencilla; la empleabilidad y la inserción laboral, ofreciendo herramientas efectivas al alumnado universitario que faciliten una inserción laboral rápida y en puestos acordes con la formación recibida; programas de ayudas a estudiantes, con el firme propósito de que el factor económico no sea nunca un obstáculo para formarse en la UJA, promoviendo así la igualdad de oportunidades.

“El acuerdo que hoy presentamos va mucho más allá de un trámite o de un protocolo formal. La Universidad de Jaén y la Caja Rural de Jaén hemos forjado, gracias a la confianza mutua, una alianza estable, duradera en el tiempo y con un denominador común: la apuesta por nuestro territorio. En este sentido, Nicolás Ruiz considera que se reafirma esta alianza entre la Universidad de Jaén, “como el gran motor académico, científico y cultural de la provincia”, y Caja Rural de Jaén, “como el gran pulmón financiero, social y vertebrador de nuestro territorio”. “Cuando dos instituciones clave para la provincia de Jaén, como la UJA y Caja Rural, unen sus fuerzas, los beneficios para nuestra tierra se multiplican”, ha declarado Nicolás Ruiz, que ha expresado su agradecimiento a Caja Rural por su “compromiso, sensibilidad y apoyo hacia la UJA”.

Por su parte, Fernando Planelles ha subrayado el firme compromiso de la entidad con la educación superior y el desarrollo provincial: "Para Caja Rural de Jaén es una prioridad apoyar a la Universidad de Jaén en su labor docente, investigadora y de transferencia del conocimiento. Este acuerdo refleja nuestra vocación de servicio a la sociedad jiennense, apostando firmemente por la educación, la ciencia y la empleabilidad de los jóvenes. Estamos convencidos de que invertir en el talento y en las oportunidades de nuestros estudiantes es la mejor manera de asegurar un futuro próspero y sostenible para nuestra provincia", ha declarado.

El convenio firmado entre ambas partes tiene una duración de tres años y una aportación global de 525.000 euros, cuantía que se destinará específicamente a financiar actividades de la UJA en los siguientes cuatro ejes estratégicos: actividades científicas y talento joven; actividades de divulgación científica; actividades de empleabilidad y responsabilidad social del alumnado; programas de ayudas a estudiantes. Con esto se persigue el fomento de la investigación y la formación, potenciando el apoyo a jóvenes investigadores y proyectos de transferencia y divulgación del conocimiento; el apoyo estudiantil y la inserción Laboral, permitiendo otorgar becas/ayudas directas al alumnado y desarrollar iniciativas para mejorar su empleabilidad y concienciación social; el refuerzo institucional, al contribuir directamente a cumplir con los objetivos del Plan Estratégico de la UJA (docencia, transformación digital, desarrollo territorial e internacionalización).

Autor
Gabinete de Comunicación y Proyección Institucional

Imagen The Conversation (vittaya pinpan/Shutterstock).

Si nos preguntan cuántos cerebros tenemos, la respuesta parece sencilla: uno. Sin embargo, una investigación reciente publicada en Nature Neuroscience demuestra que, desde etapas muy tempranas del desarrollo embrionario, distintas regiones del encéfalo siguen rutas de desarrollo diferentes.

La publicación ha tenido una gran repercusión mediática, quizás porque algunas fuentes de referencia, como Stanford Medicine, han presentado la noticia con un titular provocador: “El cerebro humano son dos órganos separados”. Pero ¿realmente es eso lo que demuestra el estudio? Vayamos por partes.

De las capas embrionarias a los órganos

Al comienzo del desarrollo embrionario, durante la etapa denominada gastrulación, las células se organizan en tres capas llamadas ectodermo, mesodermo y endodermo. De ellas surgirán los distintos tejidos del cuerpo.

Solo por citar algunos, el ectodermo contribuye a formar el tejido nervioso y la epidermis, el mesodermo da lugar al muscular y al óseo, y el endodermo genera el revestimiento (epitelio) de buena parte del aparato digestivo y del respiratorio.

Sin embargo, si hablamos de órganos completos, no se suelen construir con una sola de las tres capas embrionarias. En el intestino, por ejemplo, el revestimiento interno procede del endodermo, mientras que parte de sus músculos y vasos sanguíneos provienen del mesodermo. Podemos, pues, decir que un órgano es una parte del cuerpo formada por diferentes tejidos que se organizan para cumplir determinadas funciones.

El cerebro y el encéfalo

Cuando hablamos del cerebro, generalmente nos referirnos al conjunto de estructuras nerviosas situadas dentro del cráneo. En anatomía, el nombre preciso para ese conjunto es encéfalo. El cerebro es una de sus partes, junto con el cerebelo y el tronco encefálico.

Durante el desarrollo embrionario, el encéfalo se organiza en tres grandes regiones: prosencéfalo, mesencéfalo y rombencéfalo. Estos nombres describen regiones en formación, mientras que cerebro, cerebelo y tronco encefálico designan partes del encéfalo que podemos distinguir en etapas posteriores del desarrollo.

Por indicar su relación, hay que decir que a partir del prosencéfalo se desarrollan los hemisferios cerebrales, entre otras estructuras; del rombencéfalo, el cerebelo, la protuberancia y el bulbo raquídeo. Y estas dos últimas, junto con el mesencéfalo, forman el tronco encefálico.

Esto nos puede ayudar a entender la pregunta que se plantea en el nuevo estudio, ya que los investigadores no examinan si tenemos dos cerebros en el sentido anatómico de la palabra. Más bien, tratan de comprobar si diferentes regiones del encéfalo proceden de una misma población de células o de poblaciones diferentes.

Y la cuestión tiene interés clínico, porque a partir de las tres regiones embrionarias se desarrollan estructuras con funciones distintas. Así, del prosencéfalo proceden, entre otras, las áreas relacionadas con el pensamiento y el movimiento voluntario; del mesencéfalo, las estructuras que participan en el control del movimiento y en las respuestas visuales y auditivas; y del rombencéfalo, las regiones implicadas en funciones esenciales como la respiración y la deglución.

Dos rutas desde etapas tempranas

Lo que revela el nuevo estudio es que, al final de la gastrulación, en el ratón se distinguen dos poblaciones de células neurales con destinos diferentes. Las células de la región anterior del ectodermo (la capa de células embrionarias que da lugar al sistema nervioso) contribuyeron al desarrollo del prosencéfalo y del mesencéfalo, mientras que las de la región posterior del ectodermo generaron, principalmente, la parte posterior del rombencéfalo.

Después, el equipo reprodujo en el laboratorio diferentes aspectos moleculares de ambas rutas a partir de células madre humanas. Y, siguiendo la ruta posterior, generaron neuronas motoras con características propias del rombencéfalo.

Entonces, ¿son dos órganos?

El estudio no establece que tengamos dos encéfalos ni obliga a dividir el encéfalo en dos órganos. Lo que muestra es que las regiones integradas en él pueden proceder de precursores diferentes. Pero los autores proponen entenderlo como un órgano compuesto, lo cual es una interpretación interesante pero no una nueva clasificación anatómica.

Además, hay que tener en cuenta que el seguimiento directo de los linajes se realizó en ratones, mientras que las pruebas con células humanas se hicieron en cultivo, donde el desarrollo no reproduce toda la complejidad de un embrión.

Por otro lado, los investigadores encontraron estas dos poblaciones embrionarias en macacos, pollos y peces cebra, e incluso una distinción molecular comparable en el gusano bellota (Saccoglossus kowalevskii), un hemicordado marino cuyo linaje comparte con el nuestro un antepasado de más de quinientos millones de años.

Estas relaciones filogenéticas sugieren que la separación entre ambas rutas de desarrollo es muy antigua. Pero en absoluto demuestra que existieran dos órganos que evolucionasen por separado y que acabaran uniéndose.

La utilidad clínica

La parte más aplicada del trabajo es la posibilidad de producir en cultivo neuronas motoras humanas con la identidad regional concreta del rombencéfalo, las cuales participan en el control de los músculos de la cara y de la garganta. Cuando falla la deglución, los alimentos pueden entrar en las vías respiratorias y dar lugar a complicaciones graves.

Si disponemos de estas células diferenciadas en cultivo se podrían estudiar aspectos básicos sobre lo qué ocurre, a nivel molecular, en enfermedades degenerativas tan graves como la atrofia muscular espinal y la esclerosis lateral amiotrófica, y evaluar estrategias futuras de investigación.

Sea como fuere, seguimos teniendo un encéfalo anatómica y funcionalmente integrado. Lo nuevo e importante es que ahora sabemos que algunas de sus regiones comienzan a construirse por rutas diferentes. Y esa distinción puede resultar mucho más útil para investigar enfermedades que para pararnos a contar cuántos órganos tenemos.

 

Artículo publicado en The Conversation el 5 de octubre de 2026

Autor
Francisco J. Esteban, profesor titular de Biología Celular de la Universidad de Jaén

Cartel de la Feria de Empleo de la UJA 2026.

La Universidad de Jaén celebrará el próximo martes 6 de octubre, en el edificio Activa de IFEJA, de 9 a 18:30 horas, la Feria del Empleo 2026, organizada por el Vicerrectorado de Estudiantes y Empleabilidad, un espacio ya consolidado como punto de encuentro entre el estudiantado, las personas egresadas y las organizaciones que buscan incorporar talento a sus equipos. 

En este sentido, la Feria de Empleo UJA 2026 cuenta con la colaboración de diversas entidades e instituciones del entorno socioeconómico y representa una excelente oportunidad para que estudiantes y personas egresadas se acerquen de forma directa al tejido empresarial, participando tanto en procesos de selección activos como estableciendo contacto con profesionales de recursos humanos, para conocer de primera mano los perfiles profesionales y las competencias más demandadas actualmente.

Durante la jornada podrán visitarse los espacios expositivos de las empresas e instituciones participantes, generando un entorno propicio para el intercambio de información, el establecimiento de contactos profesionales y el impulso de la empleabilidad de la comunidad universitaria. Por este motivo, desde el Vicerrectorado de Estudiantes y Empleabilidad se anima a toda la comunidad universitaria y colectivo Alumni UJA, a participar en esta iniciativa.

La feria, organizada por el Vicerrectorado de Estudiantes y Empleabilidad de la UJA, cuenta además con la colaboración de la Diputación de Jaén, el Ayuntamiento de Jaén a través del IMEFE y la Junta de Andalucía. 

Toda la información relativa a la feria, actividades organizadas, horarios y accesos pueden consultarse en la página web de la Universidad de Jaén: https://feriaempleo.ujaen.es/155021/section/67328/feria-de-empleo-de-la-universidad-de-jaen-2026.html

Autor
Gabinete de Comunicación y Proyección Institucional

Potencial geoglifo ceremonial incaico en los Andes. Foto: Carlos Gobbi.

Investigadores del Instituto Universitario de Investigación en Arqueología Ibérica de la Universidad de Jaén (UJA) participarán en una expedición arqueológica internacional en el corazón de la Cordillera de los Andes para estudiar un potencial geoglifo y centro ceremonial prehispánico ubicado a aproximadamente 3.000 metros de altitud en la Cordillera del Tigre (Mendoza, Argentina).

El sitio, hallado a través de la aplicación Google Earth por el andinista Carlos Gobbi —quien confirmó su existencia tras una exigente expedición a pie de tres días—, presenta una arquitectura inusual compuesta por estructuras de piedra que configuran habitaciones, canales y pasillos interconectados de geometría circular y rectangular.

La investigación, que ya cuenta con los permisos oficiales para comenzar durante la próxima temporada estival, está codirigida por Cristina Prieto-Olavarría (IANIGLA-CONICET) y Horacio Chiavazza (Laboratorio de Arqueología Histórica y Etnohistoria, FFyL, Universidad Nacional de Cuyo), por la parte argentina, y Mario Gutiérrez (Instituto Universitario de Investigación en Arqueología Ibérica de la UJA), por la parte española. También forman parte del equipo Juan Pedro Bellón, Eva Montes, Vanesa Guajardo, María Isabel Moreno, Miguel Ángel Lechuga y Alicia Cañas.

La aportación del Instituto Universitario de Investigación en Arqueología Ibérica de la UJA será clave para determinar la funcionalidad del sitio y reconstruir las distintas fases constructivas a lo largo del tiempo. Durante la campaña, el equipo empleará tecnología de prospección moderna, incluyendo el uso de drones, cartografía digital y sistemas GPS de precisión para el mapeo detallado de las estructuras y la obtención de imágenes aéreas de alta resolución. Asimismo, se llevarán a cabo análisis sedimentarios para aportar datos precisos sobre las dinámicas de ocupación humana en la zona.

Esta iniciativa se enmarca en ‘Arqueoandes’, un proyecto de arqueología de alta montaña que investiga las transformaciones del paisaje de los Andes mendocinos y el impacto ambiental de tres procesos históricos: la expansión incaica, la colonización española y la formación del Estado nacional argentino. El estudio se desarrolla en un territorio especialmente vulnerable a los cambios climáticos y ambientales.

Un hito en el límite del Imperio Incaico

Por su localización geográfica, este geoglifo se perfila como uno de los más meridionales identificados hasta la fecha en el ámbito del antiguo Tahuantinsuyo (Imperio Inca). Los científicos barajan la hipótesis de que el enclave estuviera vinculado a importantes centros de dominación incaica de la región, como el cercano Tambo de Ranchillos, en el Valle de Uspallata. 

“Se trata de un sitio arqueológico construido en piedra en lo alto de una meseta de la precordillera frontal cuyas dimensiones son tan notables como para ser observado desde el aire. Nuestra hipótesis de trabajo es que se trata de un geoglifo o un elemento de connotaciones rituales cuya cronología de construcción y uso sería incaica o puede que anterior. De ser cierto, sería un hallazgo de gran relevancia, al estar unido a las ocupaciones incaicas más al sur del Tahuantinsuyo y vinculadas al camino real inca, o Qhapaq ñan”, explica Mario Gutiérrez.

‘El proyecto ‘Arqueoandes’ refuerza la proyección internacional del Instituto y amplía nuestra experiencia en el estudio arqueológico de paisajes de alta montaña. Trabajar con los equipos argentinos nos permite compartir métodos, formar a investigadores jóvenes y desarrollar nuevas líneas de investigación conjunta”, señala Juan Pedro Bellón, director del Instituto Universitario de Investigación en Arqueología Ibérica de la UJA.

Además del análisis formal y arquitectónico, el proyecto contempla un enfoque participativo en colaboración con las comunidades originarias de la región. El objetivo es integrar sus perspectivas tradicionales y la memoria ancestral sobre la cosmovisión del paisaje, enriqueciendo la interpretación científica con la identidad cultural de los pueblos andinos.

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Gabinete de Comunicación y Proyección Institucional