La profesora de la UJA Isabel Abad ofreció una charla sobre los resultados científicos relativos a un estudio centrado en la mineralogía de la Falla de Padul-Nigüelas (Granada)

La investigadora principal del estudio, Isabel Abad, durante la charla científica.

La profesora del Departamento de Geología de la Universidad de Jaén, Isabel Abad, impartió una charla científica en el Aula de la Naturaleza El Aguadero (El Padul, Granada), donde acercó al público en general, los resultados científicos de su último trabajo sobre la Falla de Padul-Nigüelas, publicado hace pocos días en la revista científica Applied Clay Science y que se ha desarrollado en el marco de un proyecto nacional de investigación.

El estudio que ha llevado a cabo el equipo de trabajo liderado por la profesora Isabel Abad y que incluye a los investigadores de la Universidad de Jaén Matías Reolid y Juan Jiménez-Millán y de la Universidad de Granada Fernando Nieto se ha centrado en los minerales ligados al funcionamiento de esta falla, para entender su comportamiento sísmico.

Las fallas son superficies de ruptura en la corteza terrestre, a favor de las cuales se produce el desplazamiento de los bloques que separan debido a los esfuerzos tectónicos. Cuando estos desplazamientos son bruscos, concentrados en un instante concreto, se producen los terremotos. No obstante, las fallas pueden tener también un comportamiento diferente, en el cual la energía se libera progresivamente; el desplazamiento es lento a lo largo del tiempo y no llega a producirse la liberación “explosiva” de energía que da lugar a los movimientos sísmicos.

La Falla de Padul-Nigüelas es una de las más relevantes y mejor expuestas del borde occidental de Sierra Nevada. Es claramente visible en el paisaje desde la A-44 en el camino hacia la costa. A pesar de su importancia regional, no son frecuentes los terremotos vinculados a la misma.

Sobre el plano de falla se han reconocido materiales triturados de grano fino y compactos, denominados cataclasitas y ultracataclasitas. Algunos de los minerales presentes en este material presentan tamaños a nivel de la nanoescala (la millonésima parte de un milímetro), por lo que la investigación ha presentado grandes dificultades técnicas y ha exigido el uso de las más modernas técnicas de microscopía electrónica de alta resolución. Con este motivo, se han utilizado los equipos existentes en los centros de instrumentación científica de ambas universidades.

“Las avanzadas técnicas utilizadas han permitido reconocer la presencia en el material de la falla de minerales típicamente arcillosos, como cloritas, esmectitas o talco, este último el mineral con menor dureza de la Escala de Mohs. La presencia de estos minerales que son laminares y blandos puede contribuir, como si de una especie de lubricante se tratase, a que el desplazamiento entre los bloques de la falla sea lento y estable, sin llegar a nuclear terremotos”, indica Isabel Abad.

De acuerdo con la investigación realizada, los minerales arcillosos se han formado a partir de fluidos calientes (en torno a 200ºC) que han ascendido por el plano de falla desde zonas profundas incorporando elementos químicos como el Zn y el Pb, ausentes en las rocas de los bloques que separa el plano de falla, pero presentes en yacimientos metálicos de áreas equivalentes de la misma zona geológica, el llamado Complejo Alpujárride.

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Proyecto PGC2018-094573-B-I00 (MCIU-AEIFEDER): Transformaciones minerales en zonas de falla: neoformación, nanodeformación y flujo de fluidos.

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